Una tarde cualquiera, de estas del mes de febrero de 2018 que está ya por cerrar, pasear por el Centro Comercial San Ignacio, uno de los más visitados en Caracas, nos lleva casi automáticamente a recordar cómo era el mismo hace algunos años. Es una construcción cuya calidad arquitectónica invita a disfrutar de sus espacios estéticamente bien concebidos, además de la oferta comercial que, pese a la crisis, aun resiste. Y es que por sus pasillos no pasa desapercibida la debacle económica del país y observamos cómo varios de sus locales han ido cerrando las puertas, confirmando lo que podemos percibir a todo nivel en el comercio nacional.

Nos acercamos a una tienda dedicada al comercio de artículos para bebés donde sus dueños nos comentan acerca de los problemas que enfrenta el comercio ante la crisis que gradualmente ha afectado su patrimonio, obligándolos a ingeniárselas para sortear la cantidad de regulaciones, controles y otros factores que de manera significativa comprometen la posibilidad de seguir operando en el sector, perdiendo el esfuerzo de años y viendo desvanecer el patrimonio por el cual han trabajado.

Muy precisa, la propietaria de la marca nos hace un recuento de las dificultades que padecen:

  1. Conseguir mercancía que esté a buen precio, que sea de calidad y accesible para el público.
  2. Cumplir con el número mínimo de transacciones exigidas por la entidad bancaria para mantener activo el punto de venta. En el caso específico, el banco exige 100 transacciones mensuales.
  3. Poder cumplir con el pago del alquiler del local y los aumentos que periódicamente les exigen.
  4. Los cortes eléctricos y puntos de venta caídos, que impiden el desenvolvimiento regular de la actividad.
  5. Superar los efectos de las supervisiones de diferentes entes como el SENIAT, la SUNDDE, Alcaldía, Seguro Social, etc. la mayoría de las cuales son percibidas como amenazas ya que a menudo terminan en multas, comisos de mercancías o en el peor de los casos obligan a cerrar los locales por la imposibilidad de cubrir las sanciones impuestas, reponer los inventarios decomisados o vendidos bajo la modalidad de ajustes de precios que no cubren los costos de reposición.
  6. La disminución de las ventas acentuada por la merma de ingresos que afecta a más del 80% de los venezolanos.
  7. Las protestas y manifestaciones de calle, que encienden alarmas y en donde es preferible bajar las santamarías que arriesgarse a ser saqueados.
  8. Cumplir con las metas de ventas para pagar los gastos de operación y garantizar los ingresos.

Nos cuentan que, a partir de diciembre 2017, han notado que sus ventas han mermado en un 20% aproximadamente. “Los clientes entran, preguntan el precio y comentan que no pueden comprar porque sencillamente tienen otras prioridades. Algunos hacen grupos de tres o cuatro personas para comprar un regalo, una práctica que no habíamos visto antes”.

Nos relatan con preocupación cómo han cambiado las costumbres de los clientes, es decir, “las nuevas mamás compraban estrenos para los tres días que permanecían en la clínica, ahora se limitan a reusar los artículos que se intercambian en la familia y ahorran para pagar la cesárea, que puede costar alrededor de 200 millones de bolívares”.

Les preguntamos si tienen una idea de cuántos comercios de ese centro comercial han cerrado y nos comentan que muchos han bajado la santamaría o lo que es más común, “traspasado”, refiriéndose con traspaso a la figura en la que el comerciante vende su punto comercial o inclusive hay casos en los que el comerciante migra a otro rubro o sector. “Y tenemos información de que entre marzo y abril hay un 20% de negocios que van a cerrar porque no consiguen productos para vender”.

Nuestros entrevistados no saben si este año cerrarán su actividad. Por ahora trabajan en ‘simbiosis comercial’ con algunos proveedores venezolanos, que en un acto de mutua solidaridad, entregan su mercancía a consignación en un desafío constante que busca mantener la calidad de los productos en medio de la escasez de insumos y de mano de obra, esperando que las ventas sostengan la economía tanto del comerciante como del proveedor.

¡Resistimos para no cerrar! esa es su consigna cotidiana.

Este artículo fue publicado en Pais de Propietarios, más información: http://bit.ly/TuPropiedadB45

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