Seis días desaparecida estuvo Verónika Odaissa Corona Lara, de 16 años de edad, en el estado Anzoátegui. Había sido secuestrada el 31 de enero y las autoridades locales la encontraron muerta en el cerro El Cumbre del parque nacional La Sirena.

Información policial señala que la joven fue vista por última vez en el paseo de la Cruz y El Mar de Puerto la Cruz, de donde se la habrían llevado. Su madre aseguró a los funcionarios del Cuerpo de Investigaciones Científicas Penales y Criminalísticas (Cicpc) que ambas hablaban por teléfono en ese momento y que de repente escuchó golpes y ruidos de violencia. La llamada vía celular se cayó y al regresarle la llamada a Verónika Odaissa, no obtuvo respuesta.

A partir de ese momento, la familia de la víctima comenzó a movilizar a sus allegados para ubicarla. Crearon cadenas de mensajería instantánea y también en redes sociales para dar con su paradero e incluso realizaron una protesta frente a la sede de la Fiscalía en el estado Anzoátegui para pedir justicia y celeridad en las investigaciones.

“La señora comentó que su hija le había dicho que iba a despedir a un amigo que se iría del país pronto. Eso levantó sospechas en contra de ese joven”, aseguró un funcionario que estuvo involucrado en la búsqueda de la adolescente.

Se trata de José Javier Barreto Curbata, de 23 años de edad, quien presuntamente era un pretendiente de la adolescente. Investigadores del Cicpc lo interrogaron en múltiples ocasiones hasta que confesó que él la había secuestrado y asesinado, según la versión policial.

Su testimonio llevó a los uniformados a ubicar el cadáver de Verónika, el cual tenía señales de haber muerto por estrangulamiento y estaba descompuesto, lo que indica que tenía varios días de fallecida.

En las pesquisas resultaron involucradas en este crimen Angélica del Valle Torres Hernández, de 19 años y Eliana Andreína Morillo Solano, de 31 años, quienes tenían en su poder el teléfono celular de la víctima. Dentro del mismo había una tarjeta SIM que pertenece a Christian Rafael Inserni Weffer, de 33 años de edad, quien es funcionario de la Policía Municipal de Sotillo. Todos ellos fueron detenidos.

El hallazgo de la adolescente se realizó el mismo día en el que Linda Loaiza López pidió a la Corte Interamericana de Derechos Humanos que se sancione al Estado venezolano por no haber actuado adecuadamente en su caso y por no garantizar la no repetición de los hechos de violencia sexual y violencia de género a los que estuvo sometida durante cuatro meses en 2001.

Fuente: efectococuyo.com

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